¿Sabías que… la letra “ñ” no proviene del latín, sino que surgió en los monasterios medievales durante la Edad Media?

Esta letra tan característica del español surgió en el siglo XII con motivo de economizar espacio en los escritos y posteriormente en las imprentas. En aquella época, en los monasterios los escribas tenían la labor de copiar a mano una enorme cantidad de libros y de documentos. Durante este proceso de copia surgieron dos problemas: el tiempo, ya que realizar esta tarea implicaba muchas horas de trabajo; y la escasez de pergamino, ya que era un material muy costoso.

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Ante esta situación, los escribas dieron con una solución, empezar a abreviar las palabras para ahorrar espacio y utilizar un titulus (~) para señalarlas. En un principio, el titulus servía para abreviar numerosas palabras (que > q), pero finalmente tan solo se dejó para las palabras con doble «n» (donna > doña), y en los grupos -gn-, -mn- y -ni- + vocal (signa > seña, damnum > daño, Hispania > España). Estos usos se popularizaron tanto, que la “ñ” se convirtió en una letra más de la lengua española y en 1492, año del descubrimiento de América, se incluyó en la Gramática de Nebrija.

A pesar de que la letra “ñ” es una seña de identidad del español, son muchas lenguas las que poseen un sonido similar. Entre ellas encontramos el catalán, el húngaro y el indonesio que representan el sonido como «ny», mientras que el francés y el italiano lo escriben como «gn» y el portugués como «nh». Así pues, encontramos multitud de ejemplos en estas lenguas, como Catalunya en catalán; mignon en francés; bisogno en italiano y linha en portugués.

 

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