Languages have many interesting aspects. This article talks about a phenomenon which has been taking place recently: The @ phenomenon.   At symbol (@) is used as a letter to avoid the use of gender in Spanish. But the thing is: Are either gender or Spanish language conspiring against women’s rights? Although teachers can’t deny the problem with sexist language, finding the right solution is not always easy.

Entre tantos aspectos interesantes que todas las lenguas poseen, me gustaría compartir con vosotros un curioso fenómeno  que llevo observando desde hace tiempo. Yo lo he denominado el fenómeno @.

Pero, ¿qué es @ y para qué se utiliza?

Este símbolo, que no letra, en español se conoce como “arroba” y debe su nombre al carácter tipográfico @  utilizado para representar una unidad de peso ya en desuso. (Para más información os remito a la RAE ).

Aunque su uso pertenece al ámbito de la informática (en las direcciones de correo electrónico, este símbolo separa el nombre del usuario del dominio al que pertenece), en los últimos años también está siendo utilizado  como grafía que integra las formas masculina y femenina del sustantivo en una sola palabra. (Ejemplo: Tu hij@, l@s cidadan@s)

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Ante esto sólo se me plantean preguntas.

¿Existe realmente la necesidad de una grafía que englobe a los dos géneros? ¿Por qué se utiliza este recurso? ¿Se trata de una moda?

En la actualidad son muchos  los colectivos que reivindican la “visibilidad de la mujer” en el uso que hacemos del lenguaje, al que tachan de sexista o discriminatorio. Uno de los recursos más empleados con este fin es el desdoblamiento (los niños y las niñas), que en los textos escritos se aplica con el uso de barras (alumno/a). El empleo del símbolo @ es una forma de integrar los dos géneros, (la arroba parece una o y una a en una sola grafía) quizá por estética o quizá con la intención de aparentar  modernidad.

Los partidos políticos, los movimientos juveniles, las asociaciones o las instituciones públicas son los que más utilizan este recurso.

Su difusión va en aumento ya que se considera políticamente correcto el marcar la diferencia de ambos sexos aunque sea totalmente innecesario. Desde el punto de vista lingüístico se trata de una solución inadmisible, ya que, como bien explica la RAE en el Diccionario panhispánico de dudas : En  la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva.

Por otro lado, debemos saber que la arroba no es un signo lingüístico, y por lo tanto, su uso con estos fines se separa de la norma (es incorrecto gramaticalmente) e incluso hay casos, donde esta forma integradora es anulada al usar el artículo masculino. (Ver los ejemplos ilustrativos)

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